lunes, 4 de octubre de 2010
Quieres hablarme
Hoy
te escuchaba prendada
con abrigo de ternura
abrazada a tus palabras.
Hoy
me acariciabas el alma
con tu mirada llena
de silenciosas lágrimas.
Hoy
en susurros temblorosos
me mecías las entrañas
con las nanas de todos tus sueños.
No necesitas metáforas
labrador de sueños
porque todos ellos
los siembras en mi esencia
y los conviertes
en presencias.
No pierdas la fe
y condúcela
con esperanza
que siempre así,
siempre, escucha bien,
se hacen y se hallan
encuentros.
Quiero y deseo
Quiero que siempre sonrías,
que mi recuerdo
te regale una sonrisa
esperanzada,
que pienses en mí
y resplandezca tu rostro,
que tus ojos amor mío
siempre brillen
con los destellos robados
a las estrellas.
Quiero que tus manos
agiten encuentros
y destierren adioses,
que tu alma eternamente
dance un vals,
lento y suave,
de recuerdos dulces.
Quiero y deseo pensar,
vida mía,
que todo eso te ocurre
cuando tú
sueñas en mí.
Ensoñacion
Soy nebulosa,
rozándote apenas
cuando fijas
tu mirada en mí,
etérea a tus sentidos,
pero estoy a tu lado,
siempre a tu lado,
sé que me presientes,
que suspiras mis esencias,
diseñas mi figura
y dibujas el ondear de mi pelo
cuando lo acaricia la brisa.
Mis pasos van parejos
a los tuyos,
acompañan tu caminar
esperanzado
hoy, adornado de sueños,
pero pleno de mañanas libres
y entonces,
se unirán en un cortejo
infinito, por siempre,
el verde mar y el negro hechizo.
Calmare tu sed
Me enerva, me estremece, llega a enloquecerme
sentir esta tu sed loca, que clama por mí.
Despierta en mí el hambre voraz
que buscara ávida tu insaciable sed.
Sumérgete en el pozo de mi cuerpo
y te saciaré con el agua fresca
que emana de cada rendija
del manantial de cada poro
que nace de mí.
Te calmaré con miradas cómplices
la sed de tus ojos,
la de tu boca con besos nuevos
creados para ti,
la de tu cuerpo con el calor de la pasión
que me contagias tú,
y la de tu alma la apagaré con el amor
incendiado que ya te tengo.
Ven, ven a mí, llega...
también siento sed, sed infinita de ti,
y así; mi agua apagará la sed de tu fuego
fundiéndose en un abrazo tu ardor en mis brasas.
Sino... moriremos los dos
¡Sedientos!.
Te amo
Amo en ti todo
lo que representas,
lo que eres y lo que has sido,
lo que puedas ser
y lo que nunca serás.
Amo el mineral de tus ojos negros,
negros, como la noche sin luna,
como la ropa de duelo:
oscuros, turbadores
y siempre llenos de
misterio.
Amo tu boca fresca
como la espuma de la ola
que llega a alcanzar
y moja
la orilla de mi cuerpo.
Amo tu alma de niño desvalido,
Tus miedos, tus preguntas
sin repuestas,
tus ternuras de latido.
Y amo tu cuerpo cálido,
ávido de entregarse al mío,
para pintar paraísos
celestiales
bajo la noche febril
de los suspiros.
Amo en ti
Amo en ti tu risa limpia
que acaricia mis sentidos,
tu mirada que se mete en mis adentros,
tu voz mimando mi nombre,
tus recelos y tus celos,
y tus dudas,
también tus miedos,
tus palabras y caricias,
tus besares y pesares,
y tus ganas con las mías
cuando danzan a la par.
Amo en ti tus ojos negros
que cortejan mis candiles,
tus silencios camaradas de los míos
y tus pasos y tus juegos.
Y ...
Sobre todas las cosas
amo en ti tu libertad,
porque al gozarla mi amor
Tú... me viniste a buscar.



