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Sonríe, aunque sientas dolor en tus entrañas
aunque odio y rencor sobre tu cuerpo caigan.
Que del fuerte es el último recurso
cuando las fuerzas físicas fallan.
Sonríe, que una sorisa demuestra
el temple y el honor de los que dan la batalla.
Sonríe, aunque miles de puñales sobre tu espalda caigan.
Que mientras haya una sonrisa en ti
es símbolo de la fuerza y voluntad de acero
que tienen aquellos que saben comportarse en las batallas.
Sonríe, que es el arma poderosa contra la envidia
y el placer mundano.
Es el bálsamo que reconstruye el alma
es la gracia que Dios nos ha brindado
para enfrentarnos al Sol cada mañana.
Regresa a mí
que mi corazón te espera,
que mi alma, mi vida
y todo mi ser te aguardan.
Regresa a mí.
Regresa ahora que la soledad
esta pintando de gris
el arco iris de mis días,
y mis ilusiones, cual gaviotas,
agonizan crucificadas
en las cenizas playas de mi tristeza.
Regresa a mí,
no permitas que el sol de nuestro amor
se funda en el horizonte del olvido,
mientras las barcas de nuestras vidas
se alejan y naufragan en el tempestuoso
mar de la incomprensión.
Regresa a mí
Regresa ahora
que aún estamos a tiempo
de reconstruir juntos
el paisaje del Universo.
¡Cuántas veces he soñado contigo,
y en mis sueños te he dicho lo inmenso
de mi amor sin fronteras!
¡Cuántas veces en mis sueños
te he besado hasta quitarte el aliento,
y he estado siempre a tu lado mimándote,
abrazándote, envolviéndote en mi cariño,
y enlazando mis manos a tu cintura,
como si fuera una criatura
nacida sólo para amarte!.
Ya no puedo quererte más de lo que te quiero,
Ya no puedo amarte más de lo que te amo,
y, sin embargo, cuando despierto
y en mi diario caminar te vuelvo a encontrar,
para mi bien o para mi mal,
al saludarte te digo simplemente...
¡Hola ¡ ¿Qué tal?
No te pido que me olvides,
ni siquiera pretendo pedirte
que fundas tus sentimientos
con la bruma de la soledad.
Tampoco quiero
que me recuerdes,
ni que en silencio tu corazón
pronuncie a gritos mi nombre,
como si fuera el eco
de algo que pudo ser.
Después de tanto amor,
vanos sueños,
tibias caricias
y besos dormidos
en la inmensidad
de un ayer que naufragó,
en las turbulencias
de un presente de dudas,
no puedo pedirte nada,
no quiero pedirte nada,
porque ahora en mi vida
lo único que tú
significas es ...
nada.
No me vayas a dejar,
quédate conmigo
extiéndeme los brazos
y arrulla mis ilusiones.
Llévame en la nave
de tus silencios
a ese horizonte
donde el amor
no necesita razones.
Aún estamos a tiempo,
y todavía es primavera
en el jardín de la esperanza.
Pero, si aún así,
hoy, otra vez,
me quieres dejar
llévate también mi corazón,
él, será tu guía,
para el día en que, nuevamente
me vengas a buscar.
Me gusta estar contigo
compartir tus horas
y tu aliento,
sentir tu alma
junto a la mía
y embriagarnos
en un solo sentimiento.
Me gusta tu sonrisa
que dormita
en mi recuerdo.
Me gustan tus palabras,
me gusta tu silencio.
Me gusta todo lo tuyo,
tu sencillez y tu vanidad.
Me gusta este presente
nuestro
con sabor a eternidad ...
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